¿El estrés y lo peligroso que puede ser?

El estrés es una emoción que proviene de situaciones o pensamientos que nos hacen sentir frustrados, enojados o nerviosos. Puede provocar enfermedades como diabetes, obesidad, depresión o ansiedad; mala memoria, uso de alcohol o drogas para relajarse, falta de energía o concentración; disminución del sistema inmunológico, entre otras. Sin embargo, es una respuesta natural y totalmente necesaria para nuestra supervivencia, siendo convocada cuando creemos que nuestros recursos no son suficientes para afrontar el problema. Por lo tanto, el estrés puede ser beneficioso, pero tenemos que aprender a distinguir entre el estrés bueno y el malo.

El estrés bueno, eustrés, o estrés agudo este es un estrés a corto plazo, el nerviosismo o ansiedad que nos pueden producir actividades cotidianas como tomar una evaluación o realizar una entrevista, pero esta no interfiere en la vida cotidiana ni en sus emociones. Este tipo de estrés no es dañino y se va en el transcurso qué suceden las situaciones o al final de estas mismas.

El distrés o estrés crónico, por otro lado, es a largo plazo, puede estar provocado por situaciones externas a la persona, aunque hay situaciones en las cuales el distrés no tiene motivos aparentes. Los enfermos de TAG (Trastorno de Ansiedad Generalizada) suelen padecer distrés. Este estrés en las personas proviene de problemas de dinero, problemas en el trabajo o en el matrimonio. (Ejemplo: Angustia a no poder hacer las cosas más rápido), para ello se recomienda tener calma e incluso existen diferentes tipos de ejercicios para calmar ese estrés, ejercicios tales como la práctica del yoga o la meditación)

Teniendo en cuenta esto, ¿cómo podríamos cuidarnos del estrés? Para ello, empecemos por tomar nuestro tiempo para relajarnos y hacer las cosas que nos gustan; por ejemplo, leer, escuchar música, salir con amigos, aprender a poner límites y saber cuáles son nuestras prioridades. Esto es importante, ya que a veces, aunque nos sentimos abrumados y nos llega un nuevo trabajo, nos sentimos comprometidos a decir que sí, debemos poner límites y decir que no a nuevas tareas. Para estar más tranquilos y evitar un poco de estrés organicémonos.

hagámonos las siguientes preguntas:

¿Qué tareas son más importantes?
¿Qué tarea puedo hacer más rápido?
¿Cuál es el límite de tiempo para mis tareas?

Esto nos ayudará a saber cuáles tareas tienen prioridad, con ello en mente será más fácil cumplir con las mismas. Hacer ejercicio y buscar el apoyo de nuestros seres queridos también es importante porque nos ayuda a reducir el tiempo en el que pensamos en los problemas, nos levanta el ánimo y nos ayuda a reducir estrés.
Recuerda que también puedes pedir ayuda psicológica o profesional, si sientes que consumes drogas o alcohol en busca de eliminar el estrés o si sientes que no tienes forma de desahogarse.